lunes, 1 de agosto de 2011

La lactancia de mi pequeño (ya no tan pequeño)



Siguiendo estupenda idea de los blogs: 
FamiliaLibre (de Monica) y CriandoCreando (de Lety) 
con la creación de la "2da Edición de la Fiesta Bloguera de Lactancia
me sumo a esta iniciativa de carnaval de blogs para apoyar la 
"SEMANA MUNDIAL DE LA LACTANCIA MATERNA"
compartiendo un poquito de mi recorrido hacia un autoconocimiento como mamífero, porque para mi ha sido un camino largo.

Si hace unos años me hubieran dicho que tenia que dar teta me hubiera puesto super colorada de la pena... enseñar mis pechos por ahí era inconcebible... Mis senos no eran comida (nadie los usaba para eso), era solo una parte sexual, muy privada, que no debía ser mostrada a nadie mas que al marido, o a un medico (en el peor de los casos).

Durante mi vida de niña nunca conocí a nadie que diera el pecho, pues aun viviendo en un país con altas carencias de alimentos estaba muy mal visto (al menos en la capital) amamantar. Eso era cosa de "gente sin dinero para poder comprarle a su hijo ni un bote de leche..." además todas las mujeres que conocía decían no haber tenido leche, "estaban secas".

Pero las dudas comenzaron cuando saque la cuenta de que también la mayoría de las mujeres que conocía había tenido a sus hijos por cesárea (ya sea porque "no pudieron parir" o porque la cesárea era mas cómodo, mas rápido y con menos dolor). Y es que no me convencía para nada que para tener un hijo tuvieran que abrirte la barriga obligatoriamente, así como no me convencía que "ninguna humana tuviera leche, pero las vacas si".

El tiempo paso... 

... y paso... 

... y mientras tanto yo también pase por muchos lugares, culturas y creencias. 

La vida me dio la oportunidad de conocer a mucha gente distinta y a madres de otras partes del mundo... y claro, mi mundo cambio.

Hoy mi hijo tiene casi 3 años y me siento feliz de continuar con la lactancia.

He pasado momentos malos como todas (¿quien no los ha pasado?).

Cuatro primeros meses sin descanso pasando de una tetica a la otra, dos grietas profundas como el cañón del colorado, y algún que otro comentario fuera de lugar por parte de los extraños, sin contar la pregunta de algunos conocidos: ¿pero aun le das el pecho? y mis ganas de decirle ¿y porque te extraña? Eso es lo normal, o mejor dicho debería ser lo normal.

Pero si, a pesar de los malos momentos soy feliz con mi lactancia.

Feliz porque "yo si tengo leche" (como todas las mujeres, aunque no lo sepan), 

Porque puedo calmar rápidamente a mi hijo si se siente mal, si se cae y se da un golpe, si esta enfadado. Y el que piense que lo estoy malcriando, pues que no le de el pecho a su hijo... o que piense en otra cosa y deje de meterse con los demás.

Porque le sirvo de almohada cuando tiene sueño y de medicina si esta enfermo... Cualquier madre que ha tenido a su hijo malo del estomago sabe de lo que hablo. De esos días en los que no quiere comer nada y te desesperas porque parece que le va a pasar algo malo, preguntas si quiere algo y no abre la boca... pero cuando ofreces tetica los ojitos le brillan y al fin logras que se lleve algún alimento a su barriguita. 

Por esto y por muchas mas cosas soy feliz con mi lactancia. 

Porque soy alimento, consuelo, cura y también porque disfruto la carita linda de mi bebé en mi seno y sus ojitos que me dice "mamá te quiero mucho".

Y si me preguntas que cuando voy a destetarlo, te diré que no lo haré. Espero que mi pequeño solito deje de necesitarlo, de pedirlo... 

Llegara un día que no mame mas, y ¿sabes que? Se que voy a extrañarlo, pero también se que estaré feliz por el y por mi, pues sera un niño grande y seguro, que sabrá lo que necesita y cuando. 

Le habré regalado no solo alimento, sino la seguridad de que estoy ahí, siempre!!!

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