jueves, 1 de septiembre de 2016

La estimulación temprana y la familia, o ¿Cómo estimular a un bebe?




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Solemos entender la estimulación a los bebés como sobre-estimulación, ambientes preparados, entorno artificial o incluso como competencia de los médicos, pero esto no es exactamente así.



La estimulación temprana es mucho más que eso, es sobre el amor y el tiempo que pasan los padres (y cuidadores) con los hijos.


La estimulación surge de la interacción del niño con su entorno social, y físico, con lo cual todo lo que ocurre a su alrededor es parte del proceso, incluso el propio niño, desde el principio está modelando su educación con la forma en que recibe, y actúa, ante su entorno.


Los padres están preparándose para la crianza desde que reciben la noticia de la formación de un nuevo ser, y dependiendo de cuan deseado o no sea (consiente o inconscientemente), modifican su comportamiento y se proyectan a futuro.


Unos padres deseosos de la llegada de su bebé estarán planeando su llegada y creando un futuro para su hijo, con lo cual estarán predispuestos a pasar tiempo con su bebe, establecer mucho tiempo de contacto visual, sonreír, acariciarlo, jugar con él, hablarle e intentar comprenderlo.


Los juegos tradicionales para bebés cumplen en este punto un rol de vital importancia, en tanto están cargados de sabiduría popular. Son parte de nuestras culturas, y buscan sintetizar de forma divertida conocimientos básicos, prácticos y rápidamente utilizables por los pequeños. Esto es una ventaja y a la vez una desventaja.


Es una ventaja porque empieza a ubicar al nuevo individuo en su entorno cultural desde la acción amorosa de padres y familiares, pero teniendo en cuenta que son pasados de generación en generación y que pertenecen a nuestro entorno más cercano, la desventaja es que solemos poseer una ínfima parte de conocimiento de todo aquello que podríamos compartir con nuestros bebés, y pocas veces nos planteamos la posibilidad de ampliarlo.


El universo de posibilidades es mucho más rico en tanto aprendemos y nos abrimos al mundo, a otras culturas, y visiones.


Para esto podemos introducir en nuestro repertorio actitudes y posturas, juegos, movimientos,  canciones o incluso podemos simplemente ser conscientes de porque usamos los que se nos han trasmitido de nuestros padres y nuestros abuelos y que función cumple en el desarrollo de nuestros hijos.


Si lo vemos así empezamos a aceptar la importancia de la estimulación temprana, ¿A que si?


Actualmente está vista la estimulación como algo negativo, cuando, repito, que es algo que llevamos haciendo como especie toda la vida. Y he aquí cuando se le llama sobre-estimulación. Aunque todos somos conscientes de que un bebe pequeño solo aprenderá, lo que sea capaz física, mental y emocionalmente de aprender, seguimos temiendo que tal vez estemos enseñándole “demasiado pronto”…


Otras veces vemos a los padres comprando toda clase de juguetes educativos, aparatos costosos, o dedicando su tiempo a fabricar toda clase de artilugios, sin saber muy bien cómo utilizarlos. Y si bien, los materiales ayudan, lo importante es cómo usarlos. La mayoría de los materiales costosos pueden ser  fácilmente sustituibles con un poquito de creatividad, un sólido dominio de los conceptos, una actitud positiva y proactiva y mucho amor.


Con dinero puedes comprar los materiales y facilitarte el trabajo, pero igualmente necesitaras tiempo para aprender a usarlos, recuérdalo.


Y como padres tenemos que racionar muy bien nuestro tiempo, porque si no podemos perder lo más importante… la oportunidad de estar con nuestros hijos, compartir con ellos y crear los vínculos que nos hacen humanos.


Solo una cosa más… recuerda que tu bebé esta tan perdido como tú.


El necesita probar que funciona, a que respondes y como comunicarse contigo. Con lo cual, no des por hecho que es de una forma o de otra (y me refiero a muy llorón, muy tranquilo, muy demandante, muy despierto…), porque tu percepción de su realidad es lo que lo modela.


Disfruta de su interacción contigo y no te des por vencida.


Me refiero, por ejemplo, a que no dejes de estimularlo. Un niño que empieza a sonreír pronto tendrá usualmente más interacción positiva con los adultos que están a su alrededor, que uno que tarda en mostrar ese gesto. Con lo cual ante un simple gesto mecánico (que es lo que son las primeras sonrisas) puede que te condiciones a interactuar de una forma u otra con el…


Esto puedes cambiarlo, al ser consciente de que tu sonrisa continua y alegre, tus palabras, gestos, juegos, actitudes, harán más alegre a tu hijo, que aquella primera impresión (que de otra forma podrías considerar como sello de su carácter).


¿Me entiendes?


El amor es la base de toda estimulación.


Lo demás… puedes aprenderlo, comprarlo, hacerlo… porque aunque ayuda, sin amor, no hay estimulación temprana.

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