viernes, 3 de febrero de 2017

5 lecciones aprendidas en mi maternidad



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No soy una madre perfecta, porque cada día aprendo cosas con mis hijos y mi entorno, que nunca pensé que serían de importancia, o ni siquiera sabía que existían. 


Cuando vuelvo la vista atrás veo como mis hijos han crecido. Y si, para mí solo ha pasado un pestañeo desde que nacieron o se arrastraron por primera vez… pero lo más increíble, y que no sabía que podría pasar, es que yo misma he crecido muchísimo desde esos días hasta hoy. 


Hay cosas que he visto súper claras desde el principio, y otras que simplemente han ido apareciendo en el camino… como si recién al abrir una puerta, pudieras ver otras del otro lado de la habitación.


¿No sé si me entiendes? 

¿O si te sucede lo mismo?


¿Cosas como cuáles?


A ver… en primer lugar aprendí que el contacto físico es súper necesario, y más aun cuando se trata de un bebé. Míralo como quieras. Como algo científico y lleno de datos donde: somos animales sociales, el bebé nace con el cerebro poco desarrollado y necesita un “embarazo extrauterino”, o que la madre necesita de ese periodo para autorregular su sistema hormonal; o simplemente como como algo emocionalmente necesario.


En segundo lugar, aprendí que entretener a mis hijos no es difícil, es divertido y me encanta. Lejos de los vaticinios trágicos que me hacían sobre lo difícil que era entretener a un bebé o a un niño en la edad de las perretas, ha sido más sencillo de lo esperado. He descubierto que el asunto se basa en el amor, en el tiempo y en mis expectativas, y a dejar de considerar el tiempo de aburrimiento como algo malo… porque en ese tiempo es cuando surge la creatividad y se desarrolla la curiosidad.


En tercer lugar, sigo aprendiendo sobre disciplina positiva, a educar sin culpas (ni los niños son culpables de nada, ni nosotras las madres tampoco) y mirando siempre hacia la felicidad. La escuche por primera vez cuando mi hijo era un bebé, y cada año vuelve a mí… es como si de vez en cuando la vida me la pusiera por delante mostrándome solo aquello que estoy preparada para aprender, porque mientras más me adentro, más cosas descubro.


En cuarto lugar aprendí que cada hijo es diferente. Esta es una de esas cosas que escuche mil veces antes de tener hijos, pero que es como el mar o el desierto… es totalmente incomprensible… no te lo crees hasta que no lo ves. Y esto lo descubrí a raíz de nuestro día a día, y más específicamente de la estimulación temprana, que desarrollo en mis dos hijos, habilidades completamente diferentes.


En quito lugar (y no digo por ultimo, porque sigo aprendiendo cosas, cada día) aprendí que se puede criar en soledad, pero que cuando crías en tribu, todo es mucho más sencillo, porque tener personas maravillosas en nuestras vidas nos enriquece, y enriquece a nuestros hijos.


Como ves, mi camino por la maternidad ha tenido muchas rosas (con sus flores y sus espinas) y cada vez que miro atrás veo cosas que me gustaría haber sabido antes, que podría haber hecho mejor, que quisiera cambiar… pero luego pienso que todas esas cosas me han hecho la persona que soy hoy… 

Una mujer para nada perfecta, pero dispuesta a seguir aprendiendo cada día, y a mejorar por mí, por mis hijos y por las maravillosas personas que me rodean. 


¿Cómo te sientes tú con respecto a tu maternidad?


¿Cuéntame que cosas te gustaría mejorar en tu maternidad?

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