lunes, 24 de abril de 2017

¿Te gustaría tener hijos creativos?




Se habla de la importancia de la creatividad para tener una vida plena, y todos deseamos hijos creativos para que sean felices

 Continuamente se habla de la importancia de la creatividad para tener una vida plena, pero la mayoría de las personas se quedan solo en palabras y olvidan ser fieles a esta idea, o peor aun... critican a quien lo es.

 La creatividad nace… pero es de vital importancia preservarla y hacerla crecer desde la más temprana infancia.

Siempre se dice que somos lo que comemos, y lo que pensamos… pero también somos lo que sentimos…


Somos lo que comemos por aquello de que existimos en el plano físico y necesitamos cuidar nuestro cuerpo no solo por fuera, sino también por dentro. Debemos alimentarnos de forma que respetemos lo que somos en ese plano y le demos la debida importancia a nuestro tiempo en esta tierra. Debemos comer sano, si queremos estar sanos y permanecer felices también en los otros aspectos de la vida.

Como tal, cuidamos a los que más nos importan. Damos de comer a nuestros hijos, lo que consideramos mejor para ellos porque los queremos sanos y felices.


También somos lo que pensamos. Porque condicionamos nuestras acciones y decisiones con nuestros pensamientos. Las cosas suceden primero en nuestros sueños, y gracias a ellos actuamos, nos movemos y vivimos. Nuestra percepción de lo externo y de lo interno nos cambia, y nos impulsa o nos detiene. Debemos cuidar nuestra mente y mantenerla libre de negatividad, derrotismo, e inmovilidad, para convertirnos en aquello que queremos ser en lo más profundo de nuestro corazón.

Enseñamos a nuestros pequeños a soñar, protegiendo su imaginación con cuentos y fantasía. A desear, acompañándolos y apoyándolos en sus aspiraciones y anhelos. A imaginar, participando en sus juegos y pretendiendo con ellos ser desde un pájaro, un médico, o un coche de bombero…


 Y cuando llega el momento de crear, nos quedamos en las ramas sin ver el árbol…

 
Queremos hijos creativos, pero no queremos hijos sucios de barro, paredes pintadas, narices que huelan el suelo, cabezas llenas de lluvia, bocas que prueben mezclas supercalifragilisticas de helado, con arroz y aceitunas; ojos que busquen en la hierba otro gusano, lenguas que pregunten lo que no toca en la escuela, piernas que trepen arboles… y muros… y cercas… y sueños…


Tenemos una gran deficiencia sensorial.
¿Lo sabes, verdad?
Y podemos cambiarlo… en nosotros y los niños.


No se trata de preocuparse, sino de ser consciente de esto y actuar.

Para cambiarlo en nosotros podemos dejar de asustarnos de todo y preguntarnos cada día:

  • ¿He usado hoy todos mis sentidos? 
  • ¿He saltado, reído, abrazado, preguntado?

Para cambiarlo en nuestros hijos, aun podemos hacer más cosas Podemos preguntarnos:

  • ¿Le he dado hoy la oportunidad a mi hijo para que sienta el mundo por el mismo? 
  • ¿Qué puedo hacer para que mi hijo utilice más, o sea más consiente del sentido del olfato, o del sentido…? 
  • ¿Qué juego se me, que puedo hacer con mi hijo para que desarrolle x sentido? 
  • ¿Estoy permitiendo que juegue plenamente? 

Y podemos dejarlos jugar, preguntar, experimentar, probar, equivocarse y volver a probar...


Porque más allá de cuanto se ensucie, la creatividad empieza con el descubrimiento. Con ese magnífico momento donde el niño entra en contacto con lo que le rodea y con el mismo, mediante la experimentación del entorno y las sensaciones que produce.


Porque fomentar la creatividad no es decirte lo que tienes que hacer, o hacértelo yo… es ofrecer de oportunidades de ver, tocar, oler, escuchar… Y todo esto sin juicios. Sin miedo al error


Propiciar el sentir, investigar y probar.


Ahora, sabiendo todo esto, te pregunto otra vez: 

¿Te gustaría tener hijos creativos?

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