jueves, 15 de noviembre de 2018

¿Y si la familia decide no transmitir el idioma familiar?


Pues aquí estoy otra vez, para hablar de bilingüismo, de aprendizaje de idiomas, de relaciones familiares y de Inter-generacionalidad. En el artículo anterior os hablaba de la importancia de la transmisión de un idioma familiar como parte del legado cultural de la familia. 

Hablando sobre ese artículo con alguien muy querido me planteaba una cuestión que pocas veces se trata pero no que deja de ser una realidad: 
 
¿Y si la familia decide no transmitir el idioma familiar? 

Para ellos, instalarse en un nuevo lugar de residencia implica empezar de cero, integrarse en la nueva sociedad. Me hablaba de la sensación de que no deseaba que los niños vivieran en una burbuja lingüística. Reconozco que para mí, que siempre he defendido la importancia de la transmisión de las raíces, resultaba un discurso incómodo.

¿Y el derecho del niño a conocer el lugar de sus antepasados?
¿De poder ir de visita, no como turista que no conoce la lengua y las costumbres del lugar, sino como miembro pleno de la sociedad?
¿No se le está negando algo que le pertenece?

Justo ayer comentaba de una madre de origen chino criada en Francia desde su más tierna infancia. Ella se sentía francesa pero a sus hijos les había transmitido sus orígenes y se había preocupado porque no sólo hablaran chino sino que supieran también leerlo y escribirlo. Sin embargo, su hijo, recién entrado en el mercado laboral, no necesitaba el chino para nada y aunque tenía la capacidad de usarlo, prefería desarrollar otras lenguas. 

Este ejemplo reforzaba mi tesis: le habían dado la capacidad de elegir porque conocía el idioma. Libre él, llegado a la edad adulta, de decidir si usaba esa habilidad o no. 

¿Y si habían varias lenguas en la familia?
¿Cuál transmitir, todas, dos, una?

 Por muy defensora de la transmisión inter-generacionalidad que yo sea, no puedo dejar de saber, por experiencia propia, que aprender una lengua requiere un esfuerzo y un compromiso que se extiende a lo largo de un montón de años. Quizás por mantener esa transmisión, no se pueda elegir la actividad extraescolar que el niño desea porque hay que reforzar tal o cuál lengua y, por tanto, hay que priorizar aquellas actividades que sirvan para lograr ese objetivo fijado. Es desde luego, una elección familiar donde no se puede aconsejar, pero cada familia debe ser consciente de las consecuencias.

¿Es esta tu situación?
¿Cuál es tu elección?
¿Qué es para ti lo importante?

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Continuamos con los artículos de invitados a mi blog. Este especialmente ha sido realizado por la escritora Anais Bellido que estudia el bilinguismo, la intergeneracionalidad y su impacto en las familias y demas colectivos sociales.

Anais Bellido es escritora de libros infantiles, madre, hija, sobrina... y una estudiosa en temas de educación. Puedes ver algunos de sus libros en Amazon, de los cuales te recomiendo esta vez: Cuentos de raíces profundas